Gómez Olmeda, María José
La vida de todos en el fondo se reduce a una pequeña caja. En este caso, a un costurero de dos pisos, en el que conviven todos aquellos momentos, sentimientos y sucesos que hacen de nuestra alma un lugar reducido, pero abierto al infinito. Abrirlo y recordar es curativo y necesario, pues si no, dejaríamos de ser parte de algo, de los demás y de nosotros mismos.