Santiago Fernández Moyano
Con 17 años, acólito de San Antonio, huérfano de padre desde hace meses, Santiago Fernández escribe para no caerse. Lo bello del mundo no es un libro sobre New York, ni sobre romances de París. Es sobre la familia, sobre Covadonga, sobre el rosario de mi bisabuela, sobre enseñar a niños a jugar al fútbol para no caer en depresión, y sobre una bella rubia que no cree en Dios, aunque la ama igual siguiendo el camino de la fe.
Son muchos poemas escritos entre misa y entrenamiento, entre la tumba de su padre. Hay nostalgia de fe, hay cartas a su yaya, hay Oviedo entero. No hay metáforas, simplemente hay verdad.
Es un libro para quien todavía cree que lo bello del mundo está en lo pequeño, en una playa de poniente en la mañana, simplemente en no rendirse.