Rodríguez Pérez, Rocío
Todo empezó una primavera. Me despedí de mi padre sin saber que no volvería, e implosioné. Llegaron al miedo al abandono, las autolesiones, los intentos de suicidio. Entonces descubrí el inmenso amor que tenía para dar, mi intensidad y mi inestabilidad emocional, alimentadas de una ansiedad extrema. Después de los traumas, de los malos tratos y las relaciones tóxicas, hoy me reinvento habiendo encontrado al amor de mi vida. Quise compartir mis caídas y mis subidas, Lo único en lo que pienso es en escribir, en desahogarme. Todos los centros por los que he pasado, las historias que nunca se contaron … Mis pequeños secretos siguen escondidos y aún conservo versos perdidos.
Y cuando me enamoro, os escribo para que os lleguen mis rezos. Mi amor incondicional nunca os olvida. Siempre será vuestro.