Azkarate, Julen Díez
¿Y la debilidad
principal de la poesía?
un lector en su vaivén de angustia,
un lector tocado y hundido,
desgarrando las páginas
en busca de consuelo,
de esa frase explícita
que llene su necesidad emocional,
que le cante al oído
que se aparte de lo que le hace tan mal
para que acuda a la tinta de un desconocido.