Marian
Escribo porque hay sentimientos que duelen demasiado para quedarse en silencio y porque, a veces, solo encuentran refugio entre versos. En estas páginas dejo parte de mí: mis heridas, mis pérdidas, mis miedos, mis recuerdos y también esa esperanza que, incluso rota, siempre encuentra una pequeña grieta por donde volver a entrar.
Cada poema nace de algo vivido, de una lágrima, una ausencia, un instante, una batalla silenciosa o una razón para seguir. No escribo para ofrecer respuestas, sino para acompañarte.
Para decirte que no estás solo/a, que caer no te hace débil y que volver a levantarse, aunque duela, también es una forma de valentía.
Quizá entre estas palabras encuentres tu reflejo, una herida que reconoces, un recuerdo que vuelve o aquello que nunca supiste decir. Y quizá, al cerrar el libro, sientas que alguien ha comprendido un poco tu dolor. Si estas páginas consiguen abrazarte cuando te falten fuerzas, entonces todo habrá valido la pena. Porque incluso en la oscuridad más profunda, siempre queda una luz esperando ser encontrada y un motivo para volver a empezar.