Karas, Joaquin
Hay personas que nacen besadas por el sol; otras, moradoras de la luna. Merodeando el deseo que nunca se alcanza pero siempre se toma; ese que sabes que has de sentir pero no el cómo ni el quién. ¿Quién te ha consagrado?, ¿a quién has de impregnar la furia de haber nacido ajeno al sol? No lo sabes; no sabes a quién culpar de ser tan distante y, a la vez, tan cercano a la distancia. En La oscuridad de una luciérnaga, Joaquín Karas nos lleva por un viaje cronológico a través de un alma forzada a vivir en un mundo impropio y abrasivo, en el que cada lágrima es un mar de penas inefables que cantan nombres empolvados. Remando por ríos, cantando la misma canción del recuerdo, te pierdes entre este océano de páginas que, de tan tempestuoso, hace que te ahogues en la calma de la ausencia, abrazando el deseo, única cosa que conoces. Entonces, al abrir este libro, al subirte al arca que recolecta cada especie de agonía, sentirás, al menos por un momento, lo que es no ser humano o, tal vez, serlo demasiado. Cierra los ojos y embúyete en la niebla; no intentes ver, no vas a ver nada, nadie ve nada. Siente, siente que sientes y que nada más importa.