Flores, Renata
Hay días que mi cuerpo pesa, como si guardara primaveras antiguas. Me miro en el espejo y no siempre me reconozco. No porque haya cambiado, sino porque hay voces viejas que hablan antes que yo y gritan más fuerte. Aprendí que no soy esas voces. Soy esta la que escribe cuando todo duele, la que convierte el hambre en preguntas y las preguntas en versos que no sé cómo nombrar.
Hay algo sagrado en mí, aunque a veces me olvide entre la culpa y la piel. Algo que no se mide en tallas, ni en cuanto aguanto sin romperme, algo que simplemente es. Se que a pesar de todo llegará un día que me miraré sin guerra y ese día no va a ser porque he cambiado, sino porque termine creyendo en mí.
Mientras tanto me quedo, aunque sea dudando, me quedo conmigo, porque incluso en los días más grises hay algo en mí que sigue siendo profundamente luz.