M. de Pedro
Un viaje por el valor de la nostalgia de un tiempo pasado que rozaba la felicidad y nutría casi plenamente; pasando por un presente de aprendizajes, en el que ha llovido de todos los colores, lleno de sinsabores, bailando los baches y tentando a la suerte, con el foco puesto en un futuro prometedor, con la melancolía y la ilusión siempre de compañeras de viaje. Y la intensidad que no falte. El presente no tiene sentido sin el pasado, así como el futuro no es nada sin el presente. ¡Que me bailen lo quitao!