Raúl García Girón
El enigmático amor cuya hermosura ha injertado alegorías en una amalgama de sentimientos reales (parte primera), tras despertar de una noche inquieta por el rechazo, es transportado a otra dimensión, donde se pierde soñando un sueño que no tiene final. Las contradicciones de su declaración son motivo de un destierro peor: por culpa de esa erotomanía la narración interrumpe su tiempo y en tal desmayo metalingüístico las visiones cristalizan en un paralelo de ficción (parte segunda).
La energía ascendente que purifica lleva a una esperanza de salvación que hará de las metáforas pruebas de algún criterio superior mediante el cual se discierne aquella verdad relativa. El primer verso anticipa el último cuando desgrana la culpa por intromisión del amor divino en el vulgo carnal, ¿se atreverá a transitar por estos vericuetos de la pasión?