Jessica Pérez González
En este diario sin fechas ni cronología la autora desea mostrar que se puede tocar la llaga, que se puede observar la sombra, que la carne está viva a pesar de lo desagradable que pueda resultar. Es una lectura de tiempos pausados, de reflexión, que además no sigue un orden y que, por lo tanto, puede abrirse por cualquier página, según apetezca, y adentrarse en la combinación de pequeños textos y poesía en con textos de crisis, abordando el miedo, la existencia, la identidad o la máscara.