Vecchia Attala, Martina
A veces es difícil vivir en compostura. Y la incomodidad de recomponerse es aún más brusca. Después de retorcerte mucho tiempo en tus propios desechos llenos de cosas muertas, lo imprescindible es estar abierta a parirte de nuevo. Esta vez por tu propia mano. El milagro que sucede cuando te atreves a besar cada parte de tu cuerpo sin olvidar tus rodillas. Cuando te ves retorcida y, por fin, entiendes por qué. Hacer todo esto con mucho amor